En épocas de mucho hambre, las hijas de los granjeros vendían sus cuerpos para subvenir a las necesidades de sus familias. Estas prostitutas eran conocidas con el nombre de “loto en el fango”. En un dibujo que representaba a varias de ellas, Takuan escribió el poema siguiente:

“El Buda vende la doctrina, los patriarcas venden el Buda,  los maestros venden los patriarcas, ella vende su cuerpo, para que se aplaquen las pasiones de todos los seres.  La forma no es diferente del vacío ni las pasiones de la sabiduría”.

Lotoenelfango

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