En cierta ocasión, Poe le pidió a Baudelaire que fuese su amigo, tanto se parecían entrambos. No sé qué pasó con la amistad de estos dos desdichados, si se concretó o no. Pero de una cosa estoy seguro: fueron dos almas gemelas, seguramente malditas por sus carencias de mercedes personales, algo perfectamente verificable en sus vidas.

    El entendimiento, el ingenio, la inteligencia y el talante no van, sin duda alguna, de la mano de la felicidad; y es perfectamente natural, es una de las formas de los tantos equilibrios que prodiga el universo.

pOE

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